Pensar que alguna vez, me comportaba arrogante y despreocupada frente a él. Ahora estaba obligada a calcular cada palabra que decía.
Cómo cambian las cosas cuando tu mundo se derrumba.
Cuando contesté, la risa de Mateo resonó desde la bocina de mi celular. Una risa pausada y tranquila que causaba en mí lo contrario a tranquilidad.
Con el corazón latiendo a toda velocidad, fui la primera en hablar:
—Lo siento mucho, me quedé dormida hace un rato. Justo cuando desperté para contestarte, ya habí