Capítulo 1809
—Mira, me agarré a los barrotes con todas mis fuerzas y por eso logré zafarme de esos dos guardias; ¡me arrancaron un buen trozo de piel de la palma! —le dije a la señorita Alma, mientras extendía mi mano lastimada y sangrienta para que ella pudiera verla.

Serio, Waylon me observó, sin decir nada. Por otra parte, la señorita Alma miró mi mano, bastante molesta.

—¿En serio esos dos guardias querían lanzarte al pozo de las serpientes? —me preguntó.

—Sí —le respondí.

Cuando recordé la escena anterior, todavía sentía un fuerte escalofrío. Me tallé los ojos que ya tenía rojos de tanto llorar y continué con mi explicación:

—Yo les repetí que usted no había dado ninguna orden clara, señorita, pero no me hicieron caso y me quisieron llevar a la fuerza. Si no fuera porque parecían enviados por usted, habría pensado que eran espías que alguien puso a propósito a su lado.

Esa última frase la dije con toda la intención. Quería sembrar la duda en ella y que pensara que esos dos guardias trabajaban
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