El sol descendía con lentitud, tiñendo el cielo de un naranja tenue mientras Brooke cerraba la puerta tras su madre. Las ruedas de la maleta retumbaron sobre el asfalto mientras se alejaba hacia el taxi. Iba a estar fuera dos semanas por un viaje de trabajo inesperado, y aunque su madre lo explicó con calma y confianza, Brooke no podía evitar sentir una punzada de ansiedad.
No por quedarse sola. Sino porque, desde la amenaza recibida en la universidad, la soledad ya no le ofrecía paz.
Respiró h