La prueba temblaba entre sus dedos.
Brooke había ido a la farmacia en cuanto terminó su turno. No había querido esperar más. No podía seguir engañándose, no con su cuerpo enviándole señales cada día.
Ahora estaba en el baño, la puerta cerrada, sentada en el borde de la bañera, mirando el pequeño dispositivo blanco con el corazón desbocado.
Dos líneas.
Clarísimas.
Positivo.
Sintió que el aire se le escapaba. Por un segundo, la mente se quedó en blanco, como si el mundo se hubiera detenido.
Luego