Los días pasaban en la mansión King envueltos en una atmósfera de alivio y gratitud. La recuperación de Max había sido asombrosa, y Aurora, tras el susto del accidente y las secuelas del hospital, comenzaba a recuperar ese brillo especial en su mirada. La normalidad, ese tesoro que tanto les había costado defender, finalmente parecía haberse instalado entre los muros de la propiedad. Alexander, a pesar de sus inmensas responsabilidades, intentaba que cada minuto libre fuera para ellos. Cuando e