La resolución que sentía en el pecho era algo nuevo, una llama que no se apagaba ni con el miedo ni con la incertidumbre. Ya no era la Aurora que se escondía tras las sombras de otros, esperando que el destino decidiera por ella. El descubrimiento de que Tiffany era mi hija, la gemela de mi amado Tommy, y el nuevo milagro que crecía en mi vientre, me habían otorgado una fuerza que rayaba en lo feroz.
Estaba en la biblioteca, observando la lluvia golpear los cristales, cuando escuché los pasos d