Me tomo un momento para respirar mientras nos preparamos detrás del escenario del gran evento benéfico. Las luces se filtran a través de los ventanales. Zoé, radiante, ajusta el vestido de Camila, que ríe nerviosa a su lado. Mi corazón late con esa mezcla conocida de orgullo y ternura. Tres años han pasado desde aquella resaca en Las Vegas. Tres años de contratos, escándalos, enfermedades, reconciliaciones y, sobre todo, de construcción de esta familia: nuestra familia.
Camina hacia nosotros He