No sé en qué momento Camila se convirtió en la niña más creativa y organizada del mundo… aunque, pensándolo bien, creo que siempre lo fue. Esta tarde, mientras Amelia duerme en mis brazos, la escucho corretear por la casa con pasos pequeños y decididos. Hay ruidos de cinta adhesiva, papel, tijeras, y un susurro cómplice entre ella y Liam que me hace sonreír.
—No puedes entrar al salón todavía, Zoé —me grita desde la otra habitación—. Es súper secreto.
Levanto una ceja y miro a Liam, que aparece