Desde que estoy embarazada, todo se siente más real. Más intenso. Más personal.
No solo por las hormonas —aunque están en pleno desfile de emociones—, sino porque ya no puedo permitirme dudar.
Ahora más que nunca, necesito ser fuerte. No solo para mí. Para Camila. Para este bebé. Para nosotros.
Pero justo cuando pensaba que lo peor había pasado, la vida nos lanza otra curva.
Una llamada inesperada. Una voz del pasado.
Una mujer que, hasta ese día, no sabía que existía: Helena Arbeláez, exs