Mundo ficciónIniciar sesiónCELIA:
Me quedé mirando cómo Alonso se iba corriendo, sintiendo cómo mis lágrimas rodaban por mis mejillas. No sabía el motivo, pero el miedo se había apoderado de mí completamente, como si fuera una droga que no podía dejar. Las manos de mi suegro en mis hombros trataban de consolarme, pero las lágrimas seguían saliendo como si fueran una fuente inagotable.
Sin decir ni una palabra, me condujeron al interior de un salón donde me esperaban los doctores de la familia. Al verm






