Mundo ficciónIniciar sesiónCelia se había marchado y me quedé sin aliento, con el corazón aún palpitante por la infructuosa persecución. Me detuve y giré lentamente hacia la casa, derrotado. Mi suegra me observó con una mirada que destilaba rabia y desesperación antes de girar sobre sus talones y entrar en la casa para enfrentar la tempestad que se había desatado.
Dentro, el aire estaba cargado con el peso de las palabras no dichas y las accione






