Mundo ficciónIniciar sesiónLas horas pasaron, y con cada una que se deslizaba en la oscuridad, la realidad de mi situación se asentaba más profundamente. Celia no podía estar allí, me hubiera abierto, ella me ama. A pesar de la hora, llamé a mi suegro para ver si ella había regresado; me gritó que no y me ordenó no moverme de esta puerta hasta que ella apareciera.
Bajé a preguntar al portero y me dijo que no sabía nada, había cambi






