Mundo ficciónIniciar sesiónLUIGI:
Ninguno de los dos descansaríamos hasta ver a Lucero, sana y salva. Pero sobre todo segura y libre del pasado que la había marcado. La operación no sería sencilla, tenía casi podrida toda una parte de su abdomen y me temía que estaba rayando en peritonitis aguda, pero estábamos juntos en esto, y esa unidad nos daba fuerza como siempre.
El sonido de mi teléfono cortó el aire tenso del salón, un






