LUIGI:
Mi voz se quebró al hablar, un nudo en la garganta impidiéndome continuar. Enzo, como siempre, me envolvió en un abrazo lleno de amor y apoyo. Lucero se giró para observarnos y luego, con una sonrisa dulce en los labios, dijo:
—Hacen muy buena pareja. Mamá tenía razón. Ella me dijo que sabía que ustedes estaban destinados a estar juntos, pero también me contó que te amaba, papá, y jura que tú también la amabas. ¿Es verdad? ¿Amaste a mamá alguna vez? Las palabras de Lucero estaban cargadas de una inocencia y una sinceridad que me obligaron a mirar hacia lo más profundo de mi ser. La pregunta era simple, pero la respuesta abría un abismo de recuerdos y emociones que había dejado atrás.—Sí, Luigi la amó profundamente —Enzo tomó la palabra, su voz firme pero teñi