127. MI NUEVA REALIDAD
CELIA:
Atrapada en la maraña de mis propios miedos, no escuchaba lo que se desarrollaba afuera del probador, hasta que Agustino, irrumpió en mi refugio temporal. Me abalancé sobre él, buscando consuelo en su abrazo mientras las lágrimas surcaban mi rostro. Las palabras que me dirigía se perdieron en el torbellino de emociones que me asfixiaba, mientras él, con manos temblorosas, deslizaba la tela de mi blusa quitando el maquillaje sobre mi hombro derecho para revelar un pequeño tatuaje de un r