128. CONTINUACIÓN
CELIA:
Su figura se erigía firme y expectante, como un centinela que aguarda el regreso de lo más preciado. La tensión en su rostro se disipó al encontrarse con mi mirada, y pude percibir cómo la preocupación daba paso al alivio. Al detenerse el vehículo y antes de que pudiera dar un paso fuera, Alonso se acercó con pasos decididos, como si temiera que cualquier movimiento brusco pudiera quebrar la frágil burbuja de seguridad que me rodeaba.
Su mirada, intensa y penetrante, buscaba en la m