Manada Luna Oscura.
Lady Stelle no podía conciliar el sueño.
El silencio era interrumpido únicamente por el latido desbocado de su propio corazón.
Se envolvió en su bata y salió al pasillo. Desde lo alto, su mirada se perdió en la oscuridad del vestíbulo.
—Solo espero que mi Alfa vuelva pronto —susurró para sí misma, con una voz cargada de desesperación—. Que traiga la noticia de que la tierra se tragó a esa intrusa. Que diga que los lobos errantes terminaron el trabajo que la justicia de la ma