Luna Meissa abrió los ojos de golpe.
El silencio de la madrugada había sido roto por un alboroto inusual que resonaba a través de los pasillos del palacio. No era un ruido cualquiera. Había prisa, tensión… miedo.
Se incorporó lentamente, aún envuelta en las sombras de la noche, mientras sus sentidos se agudizaban.
—¿Qué está pasando…? —murmuró, con el ceño fruncido.
La puerta se abrió de inmediato y su criada entró apresurada, inclinándose con respeto, aunque su respiración agitada delataba la g