Blehien de Fraehen me ofreció oportunamente una copa y la tomé, deseosa de calmar con vino mi rabia, pero al apurar el contenido descubrí que se trataba de un jugo delicioso, muy dulce y fresco, al igual que la joven que me lo ofrecía. Quizás por su familiaridad con mi esposo, Blehien se sentía movida a compadecerme y por eso intervenía cuando lo creía necesario. Miré fijamente a la muchacha y supe que estaba en su naturaleza ser gentil y considerada, cosa que me tranquilizó porque si compartía