Yo estaba de acuerdo con el astil del agua y tanto Rownan como mi tío empezaron a discutir sobre las posibles maniobras que Éhiel pretendía llevar a cabo para derrotarnos, pero el pelirrojo abandonó su asiento para arrodillarse junto al lecho y esa actitud atrajo la atención de todos.
—Hay algo que deseo pedirle a su majestad.
—Lo escucho.
—Quisiera que usted y los príncipes partieran cuanto antes hacia Ahiagón y que allí esperaran a salvo, hasta el final de esta guerra— me pidió él, muy emocio