Mundo ficciónIniciar sesiónJaxon, un español que ha encontrado su propósito vital en los libros, siente que ha alcanzado la cúspide de su bienestar y satisfacción en la librería que le pertenece; sin embargo, el repentino diagnóstico de la grave enfermedad de su padre, harán tambalear sus ideales de vida, cuando deba regresar a casa para hacerse cargo del rancho y buscarse una novia. El miedo y la incertidumbre corren a gran velocidad por su mente, creando una espiral que amenaza con arrasar su estabilidad; pero en medio del torbellino de emociones, Alba, la despreocupada y sarcástica hermana menor de su mejor amigo, llegará a encender la luz al final del túnel. Cuando la autenticidad y las expectativas familiares se estrellan, ¿logrará Jaxon sostener la farsa para mantener la felicidad de sus padres? O, ¿su propósito de vida, real y valioso, lo cegarán ante la probabilidad de alcanzar otro tipo de felicidad? Esta historia es una obra de ficción. Nombres, personajes, lugares y eventos, son producto de la imaginación y son usados de manera ficticia. Cualquier semejanza con eventos actuales, locales, personas (vivas o muertas) es coincidencia.
Leer más—¿Y cuándo piensas dejar la ciudad para venir a ayudarme con el rancho? —preguntó Manuel con una sonrisa sincera.—¿Yo? ¿En un rancho? ―dijo con tono ofendido. ―Papá, ¿no te parece que tengo más posibilidades de encontrar un unicornio en la ciudad que de sobrevivir un día entero sin internet? —le contestó con una sonrisa burlona, para luego servirse otra taza de café.—Ya veremos quién sobrevive sin internet cuando se acabe la batería del móvil —replicó su padre guiñándole un ojo.La conversación, aunque ligera, tenía un trasfondo más profundo. Jaxon sabía que su padre estaba preocupado, y él también lo estaba. El diagnóstico de cáncer había caído como un rayo en la familia, y aunque intentaban aparentar normalidad, la sombra de la enfermedad se cernía sobre ellos.Después de ordeñar a las cabras y completar el pedido, regresaron a casa al mediodía, donde la madre de Jaxon, con su habitual sonrisa y energía, los recibió en la puerta. El aroma a comida casera inundaba la casa, un alivi
—No es improbabilidad —respondió Jaxon con un tono más serio. —Es, digamos, un desafío actoral.—Un desafío actoral que implica besarme, supongo —Alba sonrió con malicia. —¿Y qué tal tus habilidades actorales, Jaxon? ¿Han mejorado desde la última vez que intentaste conquistar a la camarera del bar de la esquina?Jaxon sintió un leve rubor en las mejillas, al ser la hermana menor de su mejor amigo, ella tenía un conocimiento enciclopédico de sus fracasos románticos, y eso siempre lograba desarmarlo.—Eso fue hace mucho tiempo —él se defendió. —Además, esa camarera era complicada.—Todas lo somos, Jaxon. Todas ―ella se apresuró a puntualizar.La conversación se detuvo por un momento, un silencio incómodo que Jaxon interrumpió rápidamente.—Mira, Alba, sé que te parezco un idiota —confesó rindiéndose ante la verdad, —y entiendo que no confíes en mí, pero en verdad necesito tu ayuda ―evidenció su angustia.—¿De verdad? ¿El gran Jaxon, el soltero empedernido, necesita ayuda de la pequeña A
Sábado por la noche.Alba aparcó el jeep frente a la casa y bajó con tranquilidad exhibiendo sus rizos rebeldes, sus vaqueros ajustados y una camiseta que decía: "Soy la oveja negra de la familia."—¡Jaxon! ¿Qué haces aquí? —le preguntó traviesa y con una mirada desafiante. —¿Te escapaste de la ciudad para huirle a tus responsabilidades? ―ella siempre tenía una ocurrencia afilada lista para usar.Alba sonrió al ver a Jaxon con su melena castaña desordenada y una camiseta que rezaba: "Leer es sexy.”—Alba, ¿qué haces tú por aquí? ¿Y a qué se debe tu visita a altas horas de la noche? —respondió Jaxon con su habitual sarcasmo, porque ella siempre lo sacaba de quicio.—¡Ay, qué humor! Vengo por la leche de cabra. Ya sabes, mi negocio quesero depende de este rancho ―Jaxon sonrió. Alba era una de las clientas más fieles, y la leche de cabra del rancho era un ingrediente clave en sus quesos artesanales.—¿Y cómo va el negocio? ¿Ya te has hecho rica y famosa? ―la cuestionó realmente interesa
—¿Qué le pasa, mamá? —cuestionó con la voz temblorosa, al mismo tiempo que se levantaba de la cama.—No es un tema que deba hablarse por teléfono ―Jaxon supo en ese instante que algo grave estaba sucediendo, y que su vida, tal vez, estaba a punto de cambiar para siempre.Colgó el teléfono y se dejó caer de nuevo en su cama, con el eco de la voz de su madre resonando en su cabeza. El significado era claro, dolorosamente claro. La preocupación, fría y pegajosa, se instaló en su estómago y el peso de la llamada lo seguía cargando en su pecho.A pesar de todos los roces, de las discusiones sobre su soltería, de las indirectas sobre su "vida desordenada," Jaxon amaba a sus padres. Eran la roca de su mundo, el ancla en medio de la tormenta; y la idea de que esa roca pudiera desmoronarse, de que esa ancla se rompiera, lo aterrorizaba.Nunca había pensado en el día en que ya no estarían. Para él, sus padres vivirían por siempre en el rancho, con sus rutinas, sus manías y sus reproches. Era co
Viernes en la noche.La música vibraba en el pecho de Jaxon. La mezcla estridente de las canciones de moda y las luces neón del bar, destellando con sus tonalidades rosadas y azules, iluminaban a la multitud sudorosa creando una espiral de colores. Con su camisa desabotonada y una sonrisa divertida, se movía con soltura frente a Danna, su compañera de baile; ambos siguiendo el ritmo con una gracia que sólo años de práctica en la pista de baile podían brindar. A su lado, su mejor amigo Auritz, aunque tenía una expresión más contenida, destellaba una chispa de alegría en sus ojos mientras bailaba con Valeria, que intentaba seguirle el paso; porque él se movía con la elegancia estudiada de un hombre que prefería la sutileza a la exuberancia.Para Jaxon y Auritz, la noche había comenzado con una promesa de desenfreno cuando Danna y Valeria llegaron al bar; y es que después de una semana particularmente agotadora en su librería "La musa errante", Jaxon había convencido a Auritz de salir.―
Último capítulo