—Ayúdeme a superar con dignidad esta prueba, que ya sé perdida —le rogué—. Ordenaré a los médicos que preparen el instrumental y que me corten el vientre para salvar a mi hijo, porque lo que usted tendrá que llevarse a Rownan por la fuerza, si es necesario, ya que estoy segura de que se opondrá a mis deseos.
—Su majestad no puede pedirme algo así.
—Si puedo—rebatí—. Y usted cumplirá con su parte. Prométame que cuidará a mis hijos y al rey y que no dejará que Éhiel destruya todo lo que amamos.
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