Me separé un poco de él para poder verlo mejor.
—¿Mi bien?
—Alana…
—¿Mi bien? —repetí—. ¿Te parece que está bien que me aten sin preguntarme? ¿Que le den la llave de mi vida a alguien más porque no confían en que yo no voy a hacer una locura?
Él sostuvo mi mirada.
—Tienes un bebé dentro. Estás en la mira de Daren. Eres la hermana del Alfa. Lena, con ese hechizo, puede encontrarte si algo pasa. Eso te mantiene viva.
Negué con la cabeza.
—Eso le da poder. Sobre mí. Sobre mis movimientos. No ves lo demás.
—¿Qué más?
—Que ahora me controlan —dije—. No solo Lucian con sus órdenes y amenazas. Lena también. Porque se está acostando con él. Porque quiere complacerlo. Porque si él dice “tráela de vuelta”, ella sabrá dónde estoy. Y me traerá. Aunque yo no quiera. Solo quiere complacer al hombre que se folla.
Noté cuando el rostro de Eiden se endureció. No fue solo fastidio. Fue algo más profundo. La mandíbula apretada. Los ojos, esos grises que a veces se veían casi azules, cambiaron. Una somb