Lucian no esperó a Reyk. No podía quedarse quieto en la mansión sabiendo que Louise andaba suelta. Condujo su propio coche a una velocidad peligrosa, ignorando las señales de tráfico y la nieve que empezaba a cubrir el asfalto. Cuando llegó al hospital, frenó de golpe en la entrada principal y bajó sin siquiera apagar el motor.
Al entrar, el ambiente cambió. Todas las miradas se posaron en él. Lucian no era un hombre que pasara desapercibido; su altura, su chaqueta de cuero negra y esa expresi