No pude quedarme más tiempo sentada en las escaleras del jardín.
Sentía que me iba a asfixiar dentro de la mansión. Entre las paredes. Entre miradas. Entre secretos.
Me puse de pie de golpe. Tenía la cara hinchada de llorar. Me limpié con la manga sin cuidado. Entré a la casa solo para cruzar el pasillo y salir por la puerta lateral que daba al bosque.
Necesitaba correr.
Y eso hice.
Empecé caminando rápido, pero a los pocos pasos ya iba corriendo. Sentía el corazón latiéndome fuerte. La respira