No pude quedarme más tiempo sentada en las escaleras del jardín.
Sentía que me iba a asfixiar dentro de la mansión. Entre las paredes. Entre miradas. Entre secretos.
Me puse de pie de golpe. Tenía la cara hinchada de llorar. Me limpié con la manga sin cuidado. Entré a la casa solo para cruzar el pasillo y salir por la puerta lateral que daba al bosque.
Necesitaba correr.
Y eso hice.
Empecé caminando rápido, pero a los pocos pasos ya iba corriendo. Sentía el corazón latiéndome fuerte. La respiración se me desordenó, pero no paré. Las ramas se metían en el camino. Las aparté con las manos. Una me raspó el antebrazo. No me importó.
Sabía a dónde iba.
Al lago.
Al mismo lugar donde vi a Eiden la primera noche que lo seguí. Cuando todavía no sabía que terminaría embarazada de él. Cuando Daren era solo una sombra que me perseguía en sueños y no una guerra abierta. Cuando mi hermano no era Alfa drogado con Lobo Hueco. Cuando mi familia estaba completa.
El camino lo conocía de memoria. Entre á