El amanecer filtraba sus tonos dorados a través de los velos de la tienda, bañando las pieles revueltas con una luz suave y cálida. Darién fue el primero en despertar. Su cuerpo aún dolía, cada músculo protestaba con el peso de la recuperación y de la noche anterior... pero había algo más fuerte que el cansancio: ella.
Nyrea dormía aún, con su cabello desparramado sobre la almohada y una mano descansando sobre su vientre, instintiva, protectora. El verlo lo estremeció.
Se acercó despacio y be