El amanecer había llegado con un silencio denso, casi reverencial, como si el propio viento contuviera la respiración. En el centro de la plaza ceremonial de Lobrenhart, el Círculo de Piedra del Juicio ardía por primera vez en generaciones. Las runas talladas en la roca ancestral se encendieron con un resplandor ígneo, evocando la memoria de los antiguos, de aquellos que alguna vez juzgaron con la mirada de la Luna y el fuego de la verdad.
La Llama del Juicio danzaba al centro, crepitando sin c