Dos días más tarde.
La propiedad ya se encontraba limpia, durante el sepelio de Sara, Leonardo no dijo ni una sola palabra, todo fue de manera privada, con traje oscuro y lentes del mismo tono, Leonardo permaneció firme justo al lado de su tumba, se mostraba frío y sediento por terminar lo que sus enemigos iniciaron.
Marcello estaba de regreso junto con el pequeño Santino y otros cuántos hombres más que protegieron al pequeño en tiempo de guerra.
Leonardo abrió los brazos y lo recibió, Santi