Los minutos fueron transcurriendo, Leonardo ya había pasado por la mitad de aquella botella, su cabeza daba vueltas, pero la bebida no había sido capaz de absorber su dolor, el fuego era fuerte, las brasas incandescentes esperaban por Alessandro.
Sus hombres continuaban sacando muebles para mantener la fogata encendida para su jefe, Leonardo con el pulgar frotaba la argolla de compromiso, se preguntaba: ¿cómo sería vivir sin Elena, si podía vivir sin ella, qué sería de su vida sin aquella part