Los autos se detuvieron, Leonardo descendió, Elena y Anna se ubicaron a su lado, a la distancia podían observar una casa con aspecto de abandono.
—Las probabilidades de encontrar a nuestro hijo en el interior en aquella casa superan el setenta por ciento, es el lugar ideal para tener a un rehén —aseguró Leonardo.
—Entonces, ¿qué esperamos?, vamos por él, no hay que perder más tiempo —interrumpió Anna, pero Leonardo colocó la mano frente a ella impidiendo el paso.
—Nada es tan fácil como parece,