Cuando Leonardo pensó que todo lo había perdido nuevamente había llegado todo para él, sus hijos estaban bajo el mismo techo, su esposa estaba con vida y había recuperado la memoria.
Luego de aquella lluvia de besos Elena tomó su mano y lo llevó hasta la habitación, Leonardo no podía creer lo afortunado que era.
Al ingresar Elena colocó seguro en la puerta, levantó los brazos y se colgó de su cuello, el torso descubierto de Leonardo hacía que ella encendiera la llama de la pasión.
—Te amo Leon