Elena despertó soltando un largo y desgarrador grito, Leonardo de un solo movimiento estiró el brazo hasta la mesa de noche, empuñó la pistola y apuntó en todas las direcciones.
—Mi hija... Mi hija fue raptada por Fabrizio, se la ha llevado, mi hija, por favor no se la lleven...
Elena estaba completamente alterada, su cuerpo impregnado en sudor, temblando como un gran trozo de gelatina, las lágrimas caían a través de sus mejillas mientras se aferraba con fuerza al brazo de Leonardo.
—Todo está