Una vez que Leonardo rescató a su pequeña regresó a la propiedad, Elena se encontraba bastante nerviosa, Santino como todo un caballero buscaba la manera de que su madre estuviera mejor.
Los autos regresaron, de uno de ellos salió la pequeña Anna, Elena corrió hacia ella, el llanto las invadió, se abrazaron con fuerza, Elena besó sus mejillas aferrándose a su hija y jurando nunca más dejarla sola.
Santino se acercó, Elena limpió sus lágrimas, tomó la mano de su hijo y lo acercó a ellas.
—Él e