El pequeño Dante ya se había quedado dormido, a su lado Mari seguía despierta, sin sueño, pensativa.
Había mucho por hacer, iba a cumplir el trato que había hecho con su hijo, ella no iba a seguir decepcionando a su familia.
Empezaría por recuperar su empresa y aplastar a la cucaracha sucia de la insolente amante de Daniel.
Cuando saliera el divorcio retomaría el control de su vida y botaría al montón de lamebotas, traicioneros, que trabajaban en su empresa.
¿Y Daniel? Él también tenía que