Pensativo y desecho, David estuvo pasando por diferentes medios asegurándose de que su padre hubiera cumplido con su parte del trato.
Luego de varias vueltas, David terminó visitando a su amigo, Edgar, quien le había avisado de la noticia.
— ¡Vaya! Lo lograste… — Lo saludó Edgar, dándole un apretón de manos a David. — Quitaron la noticia…
— Sí, aunque no fue nada fácil… — Suspiró David, afligido. — Pero gracias por avisarme, hermano.
Ambos pasaron al salón y tomaron asiento en el sofá, Ed