— ¿La que se lo queda, pierde? — Kelly se cruzó de brazos con rabia, pensativa, hasta que una brillante idea llegó. — Ya vas a ver, bruja pedante, quién es la que pierde aquí…
De inmediato revisó su cartera y sacó el teléfono para marcar.
“¿Hola?… Oye, no me lo vas a creer, te tengo una noticia exclusiva… ¡Sí! De una infidelidad… Ajá, está que arde, son personas muy conocidas… ¡Claro que tengo pruebas, tengo fotos, videos, argumentos y hasta testigos…! ¡Vale, voy para allá!”
— Mañana, cuando