Tres años después…
La sala principal del centro comunitario estaba llena, había un murmullo suave, periodistas, personalidades conocidas, beneficiados y familia, todos estaban allí para presenciar algo muy importante.
En el fondo del salón, había una tela blanca colgada con el nombre estampado que Mari había escogido semanas atrás:
“NUEVA VIDA. Centro de apoyo para mujeres sobrevivientes”
Nada de logos complicados, ni colores llamativos, solo dos palabras como título y un propósito claro.