60. Marcas de labial
Un cabello rubio tan parecido al suyo, unos ojos azules aún más claros, una carita redonda, tierna, con mejillas sonrojadas... Medea no podía dejar de contemplar a la niña que jugaba en el suelo con su muñeca Rapunzel. Al ver su rostro por primera vez, se había llenado de tanto amor que incluso lloró.
Había prometido no encariñarse tanto con ella, pero ya era demasiado tarde. Sentía que Nayla era una parte de su corazón.
—¡Mami, mira! —Nayla se levantó del suelo con una gran sonrisa y le mostró