98. Final
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Medea dejó escapar un quejido al incorporarse del taburete. Estaba sola en casa ya que Nayla había salido con los abuelos al parque, Luna tenía una cita romántica con Salomón y Kaien había desaparecido desde la mañana rumbo a quién sabe dónde.
Como pudo, llegó hasta la nevera y sacó el cuenco de frutas con leche condensada que había guardado desde temprano para que se enfriara. Volvió al mesón con el tazón en la mano, pero permaneció de pie; aquella panza enorme le hacía imposible sentar