95. Por fin en familia
El fuerte olor a medicamentos se filtró por las fosas nasales de Medea cuando recuperó la consciencia. De inmediato supo que estaba en un hospital y, poco a poco, sus recuerdos se hicieron nítidos.
Todo su cuerpo dolía, en especial el rostro. Al intentar moverse, su mano rozó un mechón de cabello y notó que alguien estaba a su lado. Kaien estaba allí, recostado contra la camilla, como si se hubiera quedado dormido acompañándola.
—Kaien... —murmuró.
Su esposo levantó la cabeza de inmediato al es