Busco a Thane con la mirada y lo encuentro entrenando en la parte trasera con algunos miembros de la manada. Me acerco a él y lo tomo del brazo, mi urgencia y emoción palpables.
—Tenemos que hablar inmediatamente —le digo, sin darle tiempo a reaccionar.
—¿Qué pasa? —me pregunta, pero yo simplemente le digo:
—Ven conmigo, por favor. Tengo que decirte algo.
Lo llevo a una parte alejada donde nadie más pueda escucharnos, y comienzo a explicarle mi plan. Mientras hablo, puedo ver cómo se le abren l