LUCIEN MORETTI
Dejé el traje… por el arma. Dejé los números… por la guerra. Todo por ella.
—Felicitaciones, Lucien —dijo el consejero de mi padre—. Tus proyecciones para la empresa fueron brillantes. Solo falta tu firma.
Había usado la que sería mi vida como fachada. Ante todos, era el CEO Moretti. Pero en el bajo mundo… era Lucien, el jefe de la mafia.
Habían pasado dos años desde que me obligaron a ser lo que no quería ser: un mafioso. Yo deseaba una vida sin problemas. Pero la tocaron a ell