El amor fue nuestra mayor victoria.
Epílogo
LUCIEN MORETTI
El sol caía lento sobre la terraza, tiñendo de oro el jardín. El vaso de whisky se enfriaba en mi mano mientras miraba hacia adelante, a la escena que me arrancaba sonrisas cada vez: Lucciano, mi pequeño, corriendo detrás de la pelota junto a sus primos Silvana y Alessandro, riendo a carcajadas. Los tres eran una tormenta de vida, un huracán de inocencia y felicidad.
Unos metros más allá, Anny y Addy los perseguían, tratando de alcanzarlos sin éxito. Sus risas llenaban el