NOAH ALBERTI
Estábamos saliendo del despacho cuando el celular de Anny sonó con fuerza,
Caminamos por el pasillo y la ví sentada en el sofá contestando, pero algo hizo que mi estómago se retorciera.
—¿Addy? Hola, ¿todo bien?
Un silencio tenso.
—¿Qué? Sí, estoy bien. ¿Por qué lo preguntas?
Ella me hizo un gesto a Silvano con la mano, para que se acercara, pero su rostro se puso pálido y supe que lo que estaba pasando no era bueno.
—¿Paolo? ¿Herido? ¿Qué… qué mujer?
Mi estómago se contrajo.
El ai