Denisse entró al edificio Winchester con la espalda recta, los tacones firmes y la convicción de una mujer que había construido su propio imperio desde cero. Atrás quedaba la joven frágil que había huido asustada dos años antes. La mujer que caminaba ahora poseía un nombre que sonaba en medios, en educación y en moda infantil:
Denny Hult.
Su marca. Su renacimiento. Su venganza elegante.
Y también… su escudo.
Sabía que la empresa Winchester llevaba meses insistiendo en una colaboración. Sabía qu