Denisse respiró hondo antes de hablar.
Estaban en una de las salas del anexo de Wessex, amplia, luminosa, con mesas largas cubiertas de planos, carpetas y pantallas encendidas. Noah estaba de pie junto a la ventana, con los brazos cruzados, mirando hacia afuera como si necesitara una barrera física entre él y el mundo.
Sam estaba a su lado.
Y ese era el problema.
—Noah… —comenzó Denisse, con cuidado—. Quiero presentarte formalmente a alguien.
Noah giró el rostro hacia ella. Sus ojos se detuvier