Capítulo 109: St. Paul
Denisse despertó con la luz grisácea filtrándose por las cortinas de lino. Durante unos segundos no supo dónde estaba. El techo alto, las molduras delicadas, el silencio casi reverencial del lugar… todo le resultó ajeno. Luego, como un golpe suave pero constante, la realidad regresó.
Wessex.
Noah.
Cinco días.
Cinco días para intentar que él la mirara como antes. No necesariamente para que la recordara por completo, pero sí para que algo —lo que fuera— volviera a encenderse entre ellos.
Se incorporó lentamente, apoyando los pies descalzos sobre la alfombra. Su muñeca ya no dolía como antes, pero el peso emocional seguía ahí, presente, apretándole el pecho con cada respiración profunda. Caminó hacia la ventana y apartó la cortina.
El paisaje era hermoso.
Colinas verdes se extendían hasta donde alcanzaba la vista, salpicadas por casas de piedra clara y caminos estrechos. El aire parecía más limpio, más antiguo… como si el tiempo se hubiera detenido ahí por elección.
—Cinco días —murmuró