Damián llegó al hospital privado que pertenecía a su manada. Era un edificio moderno, discreto desde el exterior, pero equipado con la más alta tecnología médica. La noche aún pesaba sobre la ciudad, y el aire cargado de tensión parecía seguirlo desde el club hasta ese lugar.
Al bajar del auto, caminó con paso firme hacia la entrada. El eco de sus botas resonaba en los pasillos silenciosos mientras el olor a desinfectante y sangre reciente invadía sus sentidos. Apenas cruzó las puertas, divisó