Sebastián, quien lo esperaba apoyado en una pared del pasillo, enderezó su postura al verlo acercarse. Lo miró con ojos atentos.
—¿Cómo está Selene? —preguntó con cautela.
Damián soltó un largo suspiro antes de responder.
—Está bien, gracias a Dios. La bala no afectó ningún órgano vital, y el médico dijo que se recuperará por completo. Solo es cuestión de tiempo.
—Qué alivio… —respondió Sebastián—. Aunque eso no cambia lo ocurrido. Dispararon en tu club, Damián. Eso no es algo que podamos dejar