– El árbol del recuerdo
Luna sonrió victoriosa y volvió a tomar su mano con decisión. Siguieron caminando, más despacio esta vez, como si cada paso fuese parte de un recuerdo.
A los pocos minutos, Luna detuvo su paso y levantó el brazo, señalando hacia algo en la distancia.
—Mira ese árbol… —susurró—. Es enorme… y hermoso. Acerquémonos.
Damián lo vio. Era un roble viejo, imponente, con raíces gruesas que se extendían como brazos sobre la tierra. Sus ramas subían al cielo como si quisieran toca